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Joined June 2010
"Embotellamiento" Por este video que explica por qué se generan los embotellamientos en autopistas aún cuando no hay un accidente, y enseña un truco para evitarlos.
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🚨 FAUSTINO ORO ES EL N°1 ARGENTINO MÁS JOVEN DE LA HISTORIA 🚨 Faustino Oro sigue haciendo historia. Con apenas 12 años, el Pibe de Oro alcanzó los 2560,1 puntos de Elo en vivo y pasó a ocupar por primera vez el N°1 del ranking argentino. El récord anterior pertenecía a Anton Kovalyov. En la lista FIDE de enero de 2010, Kovalyov apareció como el jugador argentino mejor rankeado con 2613 puntos. Había nacido el 4 de marzo de 1992: tenía solamente 17 años, 9 meses y 28 días. Kovalyov, nacido en Ucrania, se radicó de joven en Argentina y representó a nuestro país durante varios años, incluso en Olimpiadas, antes de pasar posteriormente a representar a Canadá. Más de 16 años después, Faustino pulveriza aquella marca y baja en casi cinco años la edad del N°1 argentino más joven de la historia. El cambio en la cima también llega en medio de un septiembre muy complicado para Diego Flores. El ocho veces campeón argentino comenzó el mes con 2590 puntos: perdió 12,4 en Leyendas y Prodigios II y otros 20,2 durante la Olimpiada, para caer hasta los 2557,4 que marca actualmente el Elo en vivo. En total, 32,6 puntos en apenas dos torneos. Mientras Flores retrocedía, Faustino siguió avanzando hasta producir un cambio histórico en la cima del ajedrez nacional. De Anton Kovalyov con 17 años y 9 meses a Faustino Oro con apenas 12. Otra barrera que cae para el Pibe de Oro.
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In the 1980s AT&T asked McKinsey to estimate how many cell phones would be in use in the world by 2000. They concluded total market would be 900,000 units. This persuaded AT&T to pull out of market. By 2000, there were 738 million people with cellphone subscriptions. —Andrew Chen
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Dario is right
We Must Pace the Frontier: I’ve written a new essay on why the AI industry should slow down, with a three-part plan for doing so. Anthropic is unilaterally committing to the first of these steps. We’ll provide third-party evaluators with permanent, employee-level access to our systems, so that they can verify adherence to our safety measures, report on incidents, and assess models’ alignment during training. You can read the full post here: darioamodei.com/post/we-must…
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We Must Pace the Frontier: I’ve written a new essay on why the AI industry should slow down, with a three-part plan for doing so. Anthropic is unilaterally committing to the first of these steps. We’ll provide third-party evaluators with permanent, employee-level access to our systems, so that they can verify adherence to our safety measures, report on incidents, and assess models’ alignment during training. You can read the full post here: darioamodei.com/post/we-must…
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Los mundiales que yo vi. El más veces campeón 🇦🇷 El más veces finalista 🇦🇷 Los dos mejores jugadores, por un abismo 🇦🇷 LA FRENTE ALTA, AMIGOS. FELIZ DÍA.
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Me encantó este texto que Tomás Abraham pegó en su muro de Facebook. Pasea por los familiares peronistas, por la comida porteña, por ser argentino, ser futbolero, los taxistas, la muerte y por el partido Argentina-Egipto. Maravilloso. 3 a 2 Mi nieto de trece años, en su preadolescencia, me dice, y repite, que es peronista. En el año 1955, a mis ocho años, hace setenta y uno, recuerdo haber sido peronista. En el micro que me llevaba de mi casa en el barrio de Flores hasta Haedo, les dije a mis compañeros que era peronista, ellos habían dicho que Perón era malo. No sé de dónde sacaron ese antiperonismo cuando en nuestro colegio el libro de lectura decía Eva me ama, un colegio privado auspiciado por la Iglesia Metodista Episcopal de los Estados Unidos que luego se sumó a la Iglesia de los Discípulos de Cristo. Mi nieto va al colegio ORT, judío, moderno, atento a las nuevas tecnologías, con un estudiante peronista, mi nieto. Hace setenta y uno años en el flamante televisor que estaba en el living de mi casa, un mueble oracular pesado y cuadrado que una vez encendido había que esperar que se “calentara”, como una pava, momento en el que se prendía una lucesita amarilla que autorizaba la imagen, vi por el único canal existente, el oficial, a Perón que desde el balcón nos decía, a nosotros, el decía el pueblo, que se iba, renunciaba, para que no hubiera sangre de argentinos. Eso es lo que creí, lo que en una nebulosa conservaba mi memoria, pero no fue así. Hoy Gemini me recuerda que la imagen que tengo de Perón en el balcón la de agosto de 1955 en el que dice que por cada peronista que se mate mandaría a matar a cinco de los enemigos, y que la renuncia fue por escrito, leído luego en un comunicado en el que sí, esa vez, renunciaba para salvarnos a nosotros. Así que yo tenía sobradas razones para ser peronista hace setenta y un años, lo que no me queda claro es por qué mi nieto es peronista, hoy en el 2026, en el que gobierna el libertariano Milei a quien él detesta. Algún clima familiar puede influir porque su madre, mi hija, no es callada, y cada vez que aparece Milei insulta o grita, o dice que lo quiere a Kiciloff de presidente, igual que su esposo, pero el padre de mi nieto es neutro. Por lo que si es por familia, no me queda claro el hecho de que mi esposa haya sido peronista y ahora no sé, mi nieto sea peronista, mi nieta de diez años también, con el de ocho todavía tengo que hablar, mis dos yernos idem, peronistas, la hija de mi mujer es feminista con un condimento peronista, y sus dos gatos tampoco abjuraron de su lealtad hacia el movimiento. ¿Por qué me siento argentino, yo nacido en Rumania, judío por historia y apellido, afrancesado por cultura, y nada peronista por idiosincrasia? Por el relojero Juan, por el dueño del bar Esteban, por el encargado del edificio Charly, por el florista de la vuelta, por Goyo el del pollo de la pollería de la esquina, por los mozos de la cantina Rondinella, por el kioskero, por el barrio. El barrio me hace argentino, no el país, ni la sociedad, ni la historia. El barrio y el futbol, soy hincha de futbol, de Vélez y de la selección, pero no soy argentino por la política, ni por los recuerdos, ni por la patria, ni por Rosas, ni por Malvinas aunque me dio un golpe en el corazón estar frente a las tumbas del cementerio Darwin. Detesto a los nacionalistas, detesto a los que me hablan de pueblo, detesto a los que hablan del barrio con melancolía, a los tristones y tangueros, detesto a los que odian a los ingleses, a los que juran venganza con los chilenos, los que le mojan la oreja a los brazucas y no me banco a los peronistas tampoco, pero amo a mi nieto, a mi hija, nada en contra de mis amigos peronistas, casi todos. Me siento argentino por los taxistas que en menos de media hora me cuentan sin que les pregunte nada que antes de conducir el auto el hombre tenía un taller mecánico con el cuñado como socio, que hace cuarenta y siete años que está casado y que su mujer antes había sido pedicura, que no cree que Scaloni lo saque a De Paul para el partido con Egipto porque sabe que Messi lo prefiere en el equipo, y ya es hora que reglamenten la bicisendas porque no se sabe por dónde aparecen y puede ocurrir una desgracia. Ninguna conversación de este tipo tiene probabilidades de ocurrir en otras ciudades, quizá en otra de América Latina, o con un chofer inmigrante en el primer mundo, pero en Buenos Aires al tomar un taxi sabemos que estamos de visita, invitados a un amable paseo. Y si no aparece de inmediato un tema basta que se diga qué lindo que está el día. Otra razón porque la que me siento argentino es la comida. En Londres se come horrible, ya sabemos, lo que se sabe menos es que en París también se come horrible. Ofrecen comida étnica, frente al hotel del barrio latino en el que estuve hace un par de semanas había un restaurant tibetano, otro marroquí y uno de no tengo idea, terminé comiendo fideos en un tano de la vuelta. Si no fueran sus conejos, sus gansos, sus perdices que ningún francés urbano come, no ofrecen nada. La carne que comí era una suela. Por supuesto que los entendidos pueden recomendar restaurancitos en rincones poco frecuentados que sólo los entendidos conocen, pero no soy un detective en busca de huellas gastronómicas. En mi ciudad como asado, milanesas, empanadas, pastas, pizza, revuelto gramajo, mondongo, vacío al horno con papas, choripanes, y todo lo que las modas aportan desde el avocado toast a la crème brulée. Hay que ver el banquete en el supermercado a la vuelta de mi casa, los días sábado al mediodía, ponen una mesa con comidas para llevar en donde en una punta hay un asado, vacío, chori, pechito de cerdo, morcillas, y en la otra punta un delicioso flan circular caramelizado, un tiramisú gigante, y en el medio de la larga mesa se distribuyen pío nonos de varios gustos, arrollado de matambre de pollo y de ternera, milanesa a la napolitana, milanesa sola, milanesa con queso chedar y panceta (yo que soy cardíaco me infarto de solo olerlo), ensalada rusa, ensalada con jamón y huevo, tortilla de papas, empanadas, bondiola braseada. Hay gente que desprecia nuestra cocina, una amiga francesa me decía que éramos primitivos cocinando y comiendo a carne y fuego y nada más, otros visitantes anémicos sonríen ante la cantidad de proteínas que ingerimos. Por supuesto, tienen razón, comemos mal, no sólo nosotros, todo el mundo come mal, nunca hubo tanto consenso en que el planeta come mal. Yo también, por eso los colesteroles, de los que yo tengo varios, tengo el bueno, tengo del malo, y ahora me descubren uno genético que dicen que es el más peligroso porque me puede provocar coágulos, trombosis, como a mi madre, a su hermano, y que debo controlar bajando a niveles más que mínimos el otro colesterol, el que tiene todo el mundo. Para eso debo seguir una dieta que mi médico llama Mediterránea con la que yo estaría encantado porque mi comida preferida es la italiana y la española, un poco la húngara por mis padres y abuelos, la criolla, claro, pero no, cuando un médico dice Mediterranea ordena decirle adiós a los embutidos, a los fritos, poca harina, todo magro nada graso, bifecitos de lomo, pesceto, pollo sin piel, pescado hasta reventar, costillita de cerdo, no me quejo, como de todo, pero ahora no puedo comer de todo. Y ejercicio, que ya hago, tenis, gimnasia, baile, todo para no reventar como lo compruebo a mi alrededor, la gente cercana de mi edad que cierra los ojos y se va. Todos dicen qué suerte que ni se dio cuenta. Mi argentinidad tiene que ver con la vida cotidiana, a eso me refiero cuando hablo del barrio, de las comidas o del comportamiento de los taxistas. A eso me refiero también con el futbol. “Ser futbolero” en lenguaje argentino es pertenecer a un mundo, no se dice aficionado al futbol, hincha, simpatizante, espectador, socio, ser futbol es pertenecer al mundo del futbol desde la infancia. No se es futbolero de adulto, se lo es al pertenecer a una familia que fue futbolera, por haber ido a la cancha con papá. Yo fui a la cancha con papá, mamá, hermano, tío, tía, prima, otro tío, siempre, durante años. Mis recuerdos remontan a mis seis años. Puedo recitar los nombres de innumerables equipos desde tiempos inmemoriales. He escrito sobre futbol, veo decenas y decenas de partidos por televisión. Sufro. No me gusta sufrir. He repetido hasta el cansancio la anécdota en la que mi padre con más de noventa años veía por televisión partidos de nuestro equipo y antes de comenzar el partido tomaba un sedante para prevenir la angustia ante la posibilidad de perder. Lo entiendo, más ahora que experimento cada vez con más intensidad esa misma angustia, ese temor aún ganando a que nos hagan un gol en el último minuto. Es un caso en donde la experiencia y la edad juegan en contra. En lugar de amortiguar sensaciones vividas tantas veces y aprovechar un supuesto resabio de sabiduría por la edad, nos volvemos más infantiles, con menos defensas, al menos yo. Ayer, el partido de Argentina contra Egipto, quedará en la memoria de todos los futboleros. Hablo del mundial número diecinueve de mi vida futbolera, porque el primero en mi recuerdo es el de un viaje en el auto de mi padre compartido con su hermano, un Chevrolet 1940, en el que por la radio anunciaban que Alemania le ganó a Hungría en la final del Mundial de Suiza. Era el año 1954, a mis siete años. Al Mundial de 1958 lo he estudiado y he escrito un largo texto sobre lo que se llamó “el desastre de Suecia” que modificó la idiosincrasia, el estilo, y el relato, del futbol nacional. Ayer en que Argentina perdía dos a cero a los setenta y tantos minutos, en el que el partido lo daba por perdido, yo ya pensaba en el después, en el futuro curso de los días con sus rutinas, y un mundial que vería como espectador desinteresado, en el momento en que el Cuti Romero descuenta con su gol de cabeza mi reacción fue de sorpresa. Quizás no todo estaba perdido, existía una mínima posibilidad de empate y alargue. Seguí caminando por la casa porque no aguanto estar sentado, y en el momento en que Messi empata, tuve miedo. En realidad, el miedo no fue en el momento en que me estalló el pecho con un grito de gol que puedo asociar al aullido de lobo de Djokovicz, el miedo me vino cuando terminó mi grito, por mi corazón, ese corazón operado durante horas con una pérdida de cinco litros de sangre. Un animal enroscado en mi pecho había salido de su madriguera y rompió la reja ósea para liberarse de su encierro. Estaba consternado. Vino el tercero, me di vuelta, mudo, di dos pasos, me detuve en el umbral del pasillo que da a la cocina, mirando la pared sin ver la pantalla, de espaldas a mi esposa y mis amigos que estaban frente al televisor, apoyé mi frente en la pared, con suavidad, cerré los ojos. Respiré lento. Siento que así debe ser la actitud y el encuentro de los fieles con Dios en el Muro de los Lamentos. Un momento de comunión aunque en mi caso no sé con qué ni con quién, ¿con mi país?, ¿con la vida?, ¿con el universo? ¿conmigo mismo? Me di vuelta, miré a mis semejantes. Sonreí.
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🍽️ Para Gastón Taratuta, CEO y fundador de Aleph, Milei es como el médico que le saca el carozo a un comensal que se ahogaba en un restaurant: lo salvó, pero ese idilio ya pasó. En #ForbesMiamiSessions se lo explica a @alexmilberg, director de Forbes Argentina, y apunta al problema del equipo y las promesas incumplidas. 🎥 Entrevista completa en YouTube: youtu.be/z8st1d7HEwU?si=K6eZ…
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🌐 Aleph, la compañía de Gastón Taratuta, opera en 130 mercados, tiene 1.500 empleados y mueve cerca de US$ 5.000 millones al año representando a Spotify, TikTok, Google y Microsoft, entre otros. En #ForbesMiamiSessions le explica a @alexmilberg, director de Forbes Argentina, por qué eligió un modelo donde nadie puede decir "yo tengo lo mismo". 🎥 Entrevista completa en YouTube: youtu.be/z8st1d7HEwU?si=K6eZ…
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En esta entrevista en Forbes Studio desde Miami, Kristian Bereit cuenta qué le enseñó Marcos Rojo sobre cuidar a los jugadores y por qué el vínculo humano pesa tanto como cualquier contrato. Mirá la nota completa con @alexmilberg en forbesargentina.com/negocios… y en nuestro canal de Youtube
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Kristian Bereit nos visitó en Forbes Miami Sessions y contó cómo pasó de trabajar en un shopping de Manchester a representar futbolistas valuados en más de US$ 200 millones. Cómo se ganó la confianza de Paulo Dybala, Nicolás Tagliafico, Marcos Rojo y muchas otras figuras.  Por qué cree que las relaciones personales pesan tanto como los contratos y por qué rechazó, en apenas 30 segundos, una oferta millonaria de un fondo de inversión para entrar en su compañía. Mirá la entrevista completa de @alexmilberg en forbesargentina.com/negocios… y en nuestro canal de Youtube
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EL MUNDIAL ES UN NEGOCIO es el mayor detector de tristeza en una persona.
The moment Curacao scored their first ever World Cup goal against Germany yesterday and this was their fans reaction 😂✨
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Esto era Argentina hace solo cuatro años.
Comenzó la reunión para evaluar la situación del mercado de figuritas del Mundial. Desde @ComercioArg abrimos un canal de diálogo entre @ukraok y @PaniniArg, poniendo a disposición nuestros equipos legales y técnicos para colaborar en la búsqueda de posibles soluciones.
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En 2016, Nicolás Benenzon y Gerónimo Maspero eran estudiantes del ITBA y siguieron a Marcos Galperin hasta su auto para seguir haciéndole preguntas. 10 años después, el fundador de Mercado Libre participó como inversor. 🔗 Mirá la entrevista completa de @agusjamele en YouTube: youtu.be/NMDDTY1nHZE
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“Ualá” Por las declaraciones de su CEO en forbes:
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🏭 @lucallach analizó en #ForbesStudio el "capitalismo rentístico" argentino. Para el economista, la apertura comercial no es el enemigo de la industria, sino el camino hacia una producción "de primera", explicó en #LíderesUnplugged.
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Evolution of the Alphabet (by @usefulcharts)
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Hernán Cattáneo pasó por Líderes Unplugged y le contó a Forbes cuál es su disco favorito y cómo la música que escuchaban sus hermanas influyó en su camino artístico. Mirá la entrevista completa en nuestro canal de YouTube o escuchala en Spotify. youtu.be/i3ZxqwnFWtA
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This is one of the most extraordinary things you will see, by Marula Eugster Rigolo
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