Carlos Suárez, el master of Puppets, cada tanto se sube a una tarima con su pinta más corroncha, a decir que el grueso de los votantes de De la Espriella no necesitan ser convencidos por un plan de gobierno estructurado, asertivo, fondeado, pertinente... Que atienda técnicamente los problemas urgentes del país, sino que basta excitarlos con vídeos hechos con IA de tigres bailando. Argumenta que para estos seres básicos y elementales la emoción es preponderante y la razón no importa. No le falta razón. Pues de manera inmediata las marionetas, the Puppets, salen a decir que vean qué reflexión tan brillante, qué manera precisa de leerlos, cuánto derroche de erudición para describirlos. Pensaría uno que deberían ofenderse, pero sorpresivamente les gusta que los traten de imbéciles.
Allá ellos. Lo que más debería preocuparnos, es que el master of Puppets, aparte de hacer echar ministros, manejar sus sirvientas y esbirros digitales y salir a tratar de tarados a los votantes del gobierno, desgraciadamente preside la junta directiva de Ecopetrol. Decían que Suárez llegaba para levantar la imágen de Ecopetrol, para hacerle marketing. Pero no hace nada al respecto. El marketing que necesita Ecopetrol es con los inversionistas. Pues Ecopetrol vende commodities que no necesitan mercadeo. Usted no necesita decir que por la compra de dos barriles de petróleo le damos un litro de etanol y un balón de defensores de la patria. No, eso se vende solo sin problema.
El problema es que este viejo que tiene una batalla con la edad más intensa que la batalla cultural, no sale a contar qué está haciendo Ecopetrol para generar más caja, ser más rentable, diversificar su portafolio de productos, avanzar en exploración. No sé si vayan a conseguir que los inversionistas se vuelvan a interesar en Ecopetrol exponiendo la llanura intelectual de los votantes del gobierno. La verdad no creo. Creo que debería dar otro tipo de conferencias o dejar el cargo. Y vestirse apropiadamente.
Carlos V. de Roux retweeted
Recién vi NAZA. Tenía algún prejuicio pero, aunque no aporta novedades para quienes hemos seguido el genocidio en Gaza, entiendo tras verla la determinación del establishment sionista por castigar a sus directores: el film revela a Israel como un riesgo para la humanidad. (Sigue)
El método de narrar el documental con metraje filmado en terrazas, no sólo resguarda la identidad de los oficiales israelies "arrepentidos" que confiesan sus crímenes (que casi todos justifican como parte de un engranaje casi automático), sino que también -mediante planos con zoom indiscreto hacia la intimidad de los habitantes de Tel Aviv dentro de sus departamtos- Abraham y Szor encuentran en las escenas cotidianas de personas occidentales dentro de "la seguridad" de sus casas el contraste ideal con la maldad de los sistemas "Lavender" y "Where's Daddy?" que se describen en detalle.
Es que oír como un gobierno emplea IA para procesar la información absoluta que posee sobre una nación (fruto de años de oír, leer y rastrear teléfonos móviles), y elegir "objetivos" en base a ella -arrasando barrios enteros una vez que se activa la señal- lleva irremediablemente a pensar en por qué los gobiernos del mundo parecieran haber desarrollado una adicción a los sistemas "de defensa y seguridad" de Israel: sí, todos nosotros en nuestras casas -mientras ayudamos a nuestros hijos con su tarea escolar, jugamos con nuestra mascota, nos acurrucamos con nuestra pareja a ver una serie o escribimos una reseña en X sobre un documental que desenmascara a un estado terrorista- todos nosotros somos un score, un puntaje en algún sistema Lavender como el prototipo usado para masacrar palestinos, que puede o no ser utilizado en un futuro por un gobierno -propio o ajeno- para decidir si nosotros y nuestras familias vivimos o morimos en nuestros propios departamentos, en nuestra propia ciudad.
Los testimonios de los soldados explican por qué Netanyahu los acusa de divulgar secretos militares, ya que desarrollan con lujo de detalle, describiendo las pantallas de los sistemas, las opciones y los circuitos de toma de decisión con una precisión muy convincente. Además, para cada relato o confesión de crimen que se menciona por los oficiales sionistas en el documental, existe el respaldo fílmico en videos reales ya difundidos en las redes sociales (dentro de los límites del algoritmo sionista), como los que he compilado yo mismo durante tres años en mi serie documental de quince capítulos "Genocidio en Gaza" (disponibles en este link: bio.site/ICCAHOPT_BRICS).
Para cerrar, y justamente hablando del final, me sorprendió ver que Abraham y Szor eligieron cerrar su documental con el mismo clip que yo seleccioné para el cierre del segundo capítulo de mi serie antes mencionada, el de un hombre palestino devastado, llamando a gritos y entre llantos a sus hijos enterrados bajo cuatro pisos de escombros, que sin dudas es uno de los videos que más me ha tocado el corazón en este tiempo.
Al finalizar la proyección, a sala llena, tuve que salir eyectado del asiento porque el silencio que se generó mientras transcurrían los créditos -y después de un tímido aplauso- me perturbó incluso más que la normalidad con la que, en el documental, se hablaba de matar mujeres y niños de a decenas: nadie quería ni respirar, como si no quisieran colaborar para hacer más pesado el aire de la sala.
Carlos V. de Roux retweeted
The EU had months to identify solutions and implement them. Instead they sought to appease the predator-in-chief. And guess what? The only response was escalation.
The era of the predators is also the era of the cowards.
So now what?
Continue to appease? “Negotiate”?
Or take resolute actions, providing the ICC with the support it needs to continue its operations, such as alternative, Euro-only banking and payment systems that operate strictly in Euros and via European servers that would allow the EU to safeguard funding to the ICC, NGOs and all those cooperating with the Court?
It has never been enough to simply declare, however emphatically, one’s commitment to international law and justice.
One cannot compromise with or appease a predator, because either way we all end up on his menu.
EU Member States are serious about protecting the @IntlCrimCourt and a world governed by international law.
In The Hague, I met ICC President Tomoko Akane to convey the EU’s strong support for the Court, its judges, and their work.
The European Council has expressed its deep regret over the U.S. announcement to impose sanctions against the ICC and has urged to reverse them.
The EU will use the next six months for dialogue, to find a solution and explore what more we can do to help the Court.
The Sakharov Prize recognises the ICC’s vital work in giving victims of the gravest crimes a voice. The Court must remain able to pursue justice independently, free from pressure or intimidation.
Carlos V. de Roux retweeted
⚠️ Periodistas como Fidel Cano y María Elvira Samper, escritores como Piedad Bonnett y Ricardo Silva, y otros 95 representantes de la cultura, la educación y el empresariado firmaron un documento contra el uso de entidades públicas para promover el dogmatismo y las visiones únicas sobre las ciencias, las culturas y las artes. Esto dice el texto. 👇
f.mtr.cool/9y84mh3e11
El control político es indispensable, pero la agresividad de ciertos concejales contra los funcionarios suele ser un medio retorcido de buscar visibilidad y, a veces, de mandar mensajes extorsivos. Frente a situaciones límite los alcaldes deben alzar la voz.
Muy interesante el artículo de @mijalbitton que trae este post. De gran ayuda para entender la complejidad interna de Israel.
#EleccionesIsrael
"Quienquiera que resulte electo el 27 de octubre tomará las riendas de una sociedad que mira mucho menos a Europa y se guía por sus propios reflejos mesoorientales en materia de defensa, solidaridad y tradición, al tiempo que recalibra cómo mantenerse anclada al mundo occidental".
Esta otra lectura de las elecciones en Israel, publicada en el diario conservador The Wall Street Journal, desmantela nuestra lectura simplista sobre la política israelí —reducida a menudo al eje izquierda/derecha o al conflicto palestino-israelí— para revelar su fractura identitaria interna: Israel ha dejado de ser un proyecto culturalmente europeo para consolidarse como una nación netamente mesooriental.
Para el sociólogo Mijal Bitton, la clave electoral en Israel está en que más de la mitad de la población judía de Israel es de origen mizrají (descendientes de comunidades del norte de África y Oriente Medio). Históricamente marginados por la élite asquenazí fundadora y laica, los mizrajíes han dejado de ser un mero grupo electoral para convertirse en el centro de gravedad cultural y político de Israel.
La tesis central plantea que, gane quien gane, el instinto mizrají ya triunfó: una sociedad profundamente apegada a la tradición, escéptica de las soluciones liberales abstractas de paz y convencida de que su supervivencia depende exclusivamente de su propia fuerza militar. La contienda entre Netanyahu y Eisenkot no define si Israel será más o menos oriental, sino si ese realismo propio de Oriente Medio podrá coexistir con los contrapesos democráticos e institucionales heredados de Occidente.
----
El nuevo centro de gravedad de Israel
Más de la mitad de los judíos de Israel descienden de países de Oriente Medio y el norte de África. Son la clave para entender el futuro de la nación.
Por Mijal Bitton
Gadi Eisenkot, el teniente general retirado que podría poner fin a casi dos décadas de Benjamin Netanyahu en el poder este 27 de octubre, recuerda que una personalidad de los medios le aconsejó basar su campaña en cómo sus padres se conocieron en una ma’abarah, uno de los campos de tránsito para inmigrantes judíos de la década de 1950. Había un solo inconveniente, relató Eisenkot: sus padres se conocieron en un kibutz. La figura mediática no ocultó su decepción: «Esa es una historia pésima».
Para un estadounidense que sigue las elecciones, la anécdota resulta una curiosidad. Para un israelí, lo explica absolutamente todo.
Las ma’abarot albergaron a buena parte de los cerca de 650.000 inmigrantes y refugiados judíos llegados desde todos los rincones del mundo árabe en los años posteriores a la independencia de Israel en 1948. El Estado los acogió al tiempo que los fundadores asquenazíes, de origen europeo y laicos, los miraban por encima del hombro.
Para sus descendientes, conocidos como mizrajíes y que hoy representan más de la mitad de la población judía de Israel, la palabra evoca rescate y humillación en un mismo suspiro. Que un político le diga a los votantes que sus padres se conocieron en una ma’abarah es el atajo más rápido para decirles: «Soy uno de ustedes».
La cobertura estadounidense de los comicios en Israel suele enmarcar el debate político en torno a Gaza, Irán, el conflicto con los palestinos, la suerte de la democracia liberal y Benjamin Netanyahu, cuya coalición es ampliamente señalada como la más derechista en la historia del país. Todo eso es cierto.
Sin embargo, el electorado israelí conforma un ecosistema atestado: alrededor de una docena de colectividades con opciones reales de alcanzar curules, fragmentadas por religión y procedencia de origen, cada una con sus propias bases electorales y exigencias particulares.
Hay un grupo humano que las atraviesa prácticamente a todas: los mizrajíes. Serán ellos quienes jueguen un papel determinante a la hora de inclinar la balanza en una de las elecciones más trascendentales de la historia reciente de Israel.
Los dos principales aspirantes son Netanyahu y Eisenkot. Netanyahu es asquenazí: criado en Jerusalén, formado académicamente en los Estados Unidos e hijo de un reputado historiador de la Inquisición española. Su partido, el Likud, ha sido durante décadas el hogar político natural de los mizrajíes. Eisenkot, quien comanda la nueva colectividad Yashar, es hijo de inmigrantes marroquíes de extracción trabajadora.
Los sondeos oscilan de forma pendular entre uno y otro. Pero sin importar quién se imponga, queda claro que los mizrajíes ya no son un mero caladero de votos al que cortejar; se han consolidado como el auténtico centro de gravedad del país y la clave para comprender a Israel.
La historia que buscaba aquel analista mediático arranca mucho antes de los campos de paso. Los judíos habitaron Alepo y Fez durante más de un milenio; y se asentaron en Irak y Egipto por más de dos mil quinientos años.
Con el auge del nacionalismo árabe, y muy en particular tras la fundación de Israel en 1948, las comunidades judías dispersas por el mundo árabe pasaron a ser sospechosas: una supuesta quinta columna al servicio de un Estado que jamás habían pisado. Lo que sobrevino varió según el territorio: violencia callejera y hostigamiento institucional en algunos; expulsiones directas y confiscación masiva de patrimonios en otros.
A lo largo de las décadas de 1950 y 1960, la inmensa mayoría huyó o emigró hacia Israel, impulsada tanto por la persecución antijudía como por el anhelo de integrarse al naciente Estado judío. Todos los recién llegados afrontaron privaciones. No obstante, los mizrajíes permanecieron en los campos de tránsito por lapsos mucho más prolongados que los asquenazíes y fueron reasentados de manera desproporcionada en pueblos de desarrollo económicamente deprimidos: asentamientos apartados y marginados de los grandes centros urbanos.
En la actualidad, la mayoría de los mizrajíes ha escalado hacia la clase media mediante formación universitaria y trayectorias profesionales consolidadas. Con todo, como explica el sociólogo Nissim Mizrachi, de la Universidad de Tel Aviv, los mizrajíes continúan sobrerrepresentados en la periferia social del país y subrepresentados en la academia y en los demás círculos de élite.
Trazar fronteras identitarias tajantes tras tres generaciones de matrimonios mixtos entre mizrajíes y asquenazíes resulta engañoso, pero ciertas tendencias se mantienen constantes: los asquenazíes tienden a ser más seculares, más liberales y más individualistas; los mizrajíes son más apegados a la tradición religiosa, más patriotas y están más arraigados al núcleo familiar y comunitario.
A pesar de la discriminación que padecieron en los primeros años, la gran mayoría de los mizrajíes se encuentra, tal como me señaló Mizrachi, «profundamente enraizada en una identidad judeoisraelí y profesa una lealtad inquebrantable hacia el pueblo judío y el Estado de Israel».
El censo oficial no clasifica a los ciudadanos por origen étnico, de modo que el voto mizrají solo puede deducirse de los resultados en zonas con alta densidad de esta población. Pero desde que Menachem Begin quebró la hegemonía histórica del laborismo al conquistar el poder en 1977, han constituido la columna vertebral del Likud; y bajo el mando de Netanyahu, han permanecido firmes en esa orilla.
Esa fidelidad partidista ha desconcertado por años a los analistas que interpretan la realidad a través del prisma racial estadounidense. La perplejidad solo surge si se da por sentado que un colectivo con un historial de discriminación abraza forzosamente causas progresistas. La mayoría de los mizrajíes no se percibe a sí misma como víctima oprimida. Lo que rechazan de plano es la condescendencia: muchos sienten que la derecha trata sus tradiciones con respeto, mientras que la izquierda los aborda como un problema social que debe ser modernizado.
El gran interrogante es si Eisenkot conseguirá romper esa inercia. Sobre el papel, cuenta con las credenciales: nació de padres marroquíes y creció en un barrio humilde de Eilat, en el extremo sur de Israel. Escaló peldaño a peldaño en las filas militares, comandó la emblemática Brigada Golani y alcanzó la jefatura del Estado Mayor. En diciembre de 2023, su hijo menor, Gal, cayó en combate en Gaza.
Un político estadounidense con semejante biografía estructuraría toda su narrativa de campaña a partir de ella: el barrio obrero, las barreras étnicas superadas, el ascenso por mérito propio. Eisenkot hace exactamente lo opuesto: le resta importancia a su ascendencia marroquí, sostiene que jamás experimentó discriminación alguna y prefiere hablar de esfuerzo personal y de una identidad israelí compartida.
«El origen de una persona en el Estado de Israel no constituye una razón para elegirla como primer ministro», ha manifestado. Su campaña gravita en torno a la responsabilidad institucional: lucha frontal contra la corrupción, servicio militar o social obligatorio para todos y la conformación de una comisión estatal independiente que investigue los fallos del 7 de octubre.
Bajo la óptica del estratega mediático, está contando una pésima historia.
Determinar si ese enfoque lo perjudica depende de a qué sector mizrají se le pregunte. La discrepancia resulta más reveladora que la respuesta misma.
Para muchos, su origen mizrají carece de relevancia. El electorado de este origen acumula un largo historial de no respaldar a candidatos por el solo hecho de compartir sus raíces. El laborismo aprendió esa lección por las malas con Amir Peretz y Avi Gabbai, ambos de ascendencia marroquí, quienes fracasaron en captar el voto mizrají en 2006 y 2019, respectivamente.
La razón de fondo por la que el perfil de Eisenkot podría no rendir frutos electorales es que muchos mizrajíes desconfían profundamente de la izquierda en materia institucional, religiosa y de seguridad; y a Eisenkot lo asocian directamente con ese espectro.
Muchos aún perciben que el aparato institucional forjado por los fundadores asquenazíes laicos —las cortes de justicia, la universidad, la prensa y la alta cúpula militar— los mira con desdén. Ello explica por qué la reforma judicial promovida por Netanyahu caló tan hondo en sus bases. Al carecer el país de una constitución escrita, la Corte Suprema ostenta facultades determinantes de control judicial, y el mecanismo de selección de sus magistrados se transformó en un campo de batalla. Para amplios sectores de votantes mizrajíes, el alto tribunal encarna el último fortín de la vieja élite asquenazí, con poder suficiente para invalidar las decisiones que ellos toman en las urnas.
Eisenkot promete rendición de cuentas por los sucesos del 7 de octubre. Sin embargo, de acuerdo con Mizrachi, ciertos sectores derechistas mizrajíes no se oponen a que se realice una indagación imparcial, sino al procedimiento de designación que le otorgaría al presidente de la Corte Suprema la potestad de nombrar a los comisionados.
La religión y la seguridad profundizan todavía más ese recelo. Estos electores interpretan a colectividades como Los Demócratas de Yair Golan —socio de coalición de Eisenkot— como hostiles hacia el hecho religioso, y temen que Eisenkot termine dependiendo de la bancada árabe Ra’am para gobernar, pese a sus reiteradas promesas en contrario. A su vez, tras el 7 de octubre dudan de que un gobierno de centroizquierda, o respaldado por fuerzas afines, cuente con la determinación necesaria para garantizar su seguridad.
Para este segmento sólidamente anclado en la derecha, la verdadera contienda se libra al interior de la propia coalición de Netanyahu, advierte el sociólogo Nissim Leon, de la Universidad Bar-Ilan. Dicho espectro abarca a Shas, el partido ultraortodoxo sefardí, y a Otzma Yehudit, liderado por Itamar Ben-Gvir —de ascendencia kurdo-iraquí—, quien atrae a jóvenes mizrajíes desencantados mediante un discurso nacionalista estridente y calculado para provocar.
En contraste, para Ophir Toubul, activista social y analista mizrají, las raíces marroquíes de Eisenkot sí poseen un peso real entre los sectores mizrajíes con mayor nivel educativo y movilidad social ascendente, particularmente aquellos que confían en las instituciones republicanas. «A ellos no los escuchará hablar de un Estado profundo», asegura.
Podría tratarse justamente de los votantes que definan el resultado electoral: ciudadanos moderados, ubicados en el centro o centroderecha, abiertos a romper la disciplina de bloques. Miran a Eisenkot y, apunta Toubul, piensan dialna, expresión en árabe marroquí que significa «uno de los nuestros».
Toubul calcula que, dentro de los 120 escaños de la Knéset, existe una representación equivalente a entre 10 y 12 curules correspondiente a familias mizrajíes en ascenso económico que hoy se sienten políticamente huérfanas. Eisenkot podría ofrecerles ese refugio. Los propios padres de Toubul, marroquíes de origen, y su círculo cercano, tienen decidido votar por él.
Según Leon, lo que seduce a estos electores de centro y centroderecha no es tanto la pertenencia étnica del candidato como su trayectoria de vida: por encima de todo, su paso como comandante de la Brigada Golani, reconocida históricamente como una unidad de extracción popular y mizrají, y uno de los grandes motores de integración en las filas castrenses.
Leon argumenta que la sintonía de Eisenkot con este grupo encarna también un voto de censura contra el statu quo: una sensación latente de que «las cosas se salieron de control» bajo el mando del oficialismo de Netanyahu.
Con todo, el asunto que podría pesar con mayor fuerza es la exigencia del servicio universal —militar o social—, bandera que Eisenkot convirtió en el eje neurálgico de su discurso.
La población mizrají profesa un arraigado sentido de pertenencia hacia las fuerzas armadas, y las exenciones masivas concedidas a las comunidades ultraortodoxas han agudizado las tensiones dentro del bloque de Netanyahu.
Para una mentalidad que privilegia el deber colectivo, la familia y la comunidad, evadir el servicio constituye una traición a un compromiso que se asume compartido por todos. Quien se desentiende de las filas mientras el hijo de su vecino arriesga la vida en Gaza fractura el principio básico de la solidaridad moral. Eisenkot, un comandante que «proviene del pueblo» y que enterró a su propio hijo Gal, tiene la solvencia ética para sostener ese reclamo.
Netanyahu, atado a los partidos ultraortodoxos para sostenerse en el poder, carece de margen para hacerlo.
Con independencia de cuál de los dos se corone vencedor, los mizrajíes ya se alzaron con el triunfo cultural y político de fondo. Mi colega, el periodista Matti Friedman, califica a Israel como una «nación mizrají». A mi juicio, el fenómeno trasciende con creces la demografía, los ritmos musicales o la gastronomía que hoy dominan la cultura popular.
Se trata de cómo el instinto mizrají impregna la totalidad de la sociedad, incluyendo a aquellos israelíes que no tienen una sola gota de sangre mizrají en sus venas: el escepticismo visceral frente a las grandes ilusiones liberales para la región; el apego a la tradición y a Dios aun sin profesar una observancia religiosa estricta; y la certidumbre de que los lazos familiares y comunitarios priman sobre el individualismo.
En la seguridad es donde este rasgo aflora con mayor contundencia. El 7 de octubre, señala Leon, volvió a la sociedad israelí «más desconfiada y más conservadora». Como apuntó Amos Harel en Foreign Affairs, la inmensa mayoría de los judíos israelíes «no confía en los palestinos ni, en general, en sus vecinos del entorno árabe».
En los Estados Unidos suele interpretarse este repliegue como una deriva antiliberal. Para muchas familias mizrajíes, no es otra cosa que memoria histórica viva. Buena parte del casi millón de judíos que habitaba en tierras árabes huyó, fue desalojada o formalmente expulsada, cargando a cuestas con la sensación de haber sido traicionada por vecinos que participaron en su desarraigo —o guardaron silencio cómplice— tras siglos de coexistencia pacífica.
La masacre de la Farhud en 1941 en Bagdad, verbigracia, marcó el principio del fin para una comunidad de 2.600 años de arraigo. Una década más tarde, sus integrantes partieron despojados de prácticamente todas sus pertenencias materiales: a algunos «ni siquiera se les permitió llevarse consigo los retratos familiares», relata la periodista e investigadora cultural Eness Elias, tras recoger testimonios de sobrevivientes que recuerdan a las autoridades rasgando sus fotografías frente a ellos.
La secuela de esa herida, añade Elias, es un recelo transmitido de generación en generación: los mizrajíes no albergan odio hacia los árabes —con quienes incluso sienten afinidad cultural—, pero jamás confiarán su supervivencia a la tutela de una mayoría musulmana. «Por esa razón sostienen que la existencia de un Estado judío, dotado de un ejército fuerte, resulta irrenunciable», afirma.
Para este sector —y para la generalidad de los judíos en Israel— la matanza del 7 de octubre vino a ratificar una prevención endémica de Oriente Medio: la certeza de que la propia seguridad no puede delegarse en manos ajenas.
Ese es el país que Eisenkot aspira a gobernar. Su impronta mesooriental ya no admite discusión. Lo que permanece bajo debate es el legado de su herencia europea: el andamiaje judicial, la prensa independiente, la casta militar erigida por los pioneros y los lazos históricos con Occidente.
Paradójicamente, es el hijo de inmigrantes marroquíes, y no el asquenazí Netanyahu, quien hace hincapié en preservar ambas dimensiones. Reivindica la mano dura en defensa nacional y al mismo tiempo insiste en la necesidad de un Israel «judío, democrático y liberal». Eisenkot parece esbozar un modelo que conjuga el realismo descarnado propio de Oriente Medio con la fortaleza institucional de corte occidental, eludiendo los excesos de ambos mundos para rescatar lo mejor de cada uno. La capacidad de convencer a un número suficiente de electores de que ese equilibrio es sostenible marcará el destino de Israel mucho más allá de esta cita en las urnas.
Un triunfo de Eisenkot desafiaría frontalmente la narrativa convencional que describe a Israel como un enclave colonial europeo en Medio Oriente; un primer ministro con su trayectoria vital difícilmente encajaría en ese molde. Una victoria de Netanyahu, apalancada por el respaldo del voto mizrají, tampoco calzaría con dicha etiqueta, un matiz que la gran mayoría de los críticos de Israel suele pasar por alto.
Quienquiera que resulte electo el 27 de octubre tomará las riendas de una sociedad que mira mucho menos a Europa y se guía por sus propios reflejos mesoorientales en materia de defensa, solidaridad y tradición, al tiempo que recalibra cómo mantenerse anclada al mundo occidental. Quienes desde el exterior reducen el análisis a la figura de Netanyahu y la tragedia de Gaza debaten sobre un Israel que existe principalmente en su imaginación. El país real ya es mucho más mizrají de lo que alcanzan a dimensionar.
Carlos V. de Roux retweeted
Por favor escuchar las declaraciones de la defensora del pueblo 👇
La Defensoría del Pueblo rechazó lo que llamó una "campaña de desprestigio y desinformación" contra la magistrada de la JEP Julieta Lemaitre Ripoll y advirtió sobre expresiones de violencia de género y ataques a la independencia judicial.
La defensora, Iris Marín, pidió a los congresistas María Clara Posada y Germán Rodríguez rectificar las afirmaciones sin sustento y evitar difundir contenidos descontextualizados.
Aseguró, además, que el debate sobre la JEP y sus resultados debe darse con argumentos e información verificable, sin ataques personales ni estigmatización. #VocesySonidos
Carlos V. de Roux retweeted
בצלם קורא בדחיפות לקהילה הבינלאומית, לממשלות ולמוסדות בינלאומיים לפעול מיד, בכל האמצעים העומדים לרשותם לפי המשפט הבינלאומי, כדי לעצור את מסע הטיהור האתני שישראל מנהלת בחברון ולמנוע עקירה בכפייה של אזרחים פלסטינים, ענישה קולקטיבית והרס נרחב ובלתי חוקי. מנהיגי ישראל מכריזים בגלוי על כוונותיהם, והצעדים בשטח כבר החלו.
בעקבות אירוע הירי סמוך לחברון ב־23 באוקטובר, שבו נהרגו שני חיילים ישראלים, הודיעו ראש הממשלה בנימין נתניהו ושר הביטחון ישראל כ״ץ בגלוי על תוכניות לעקור בכפייה תושבים פלסטינים מבתיהם ולבצע הרס נרחב באזור.
בהצהרתו אמר נתניהו: ״ניישם בערים את המודל ההתקפי המוצלח שהפעלנו במחנות הפליטים״.
אותו מודל כבר הוביל לעקירתם של יותר מ־33 אלף פלסטינים במחנות הפליטים בצפון הגדה המערבית. כעת, מנהיגי ישראל מאיימים להחיל את אותה מדיניות של עקירה המונית והרס גם בחברון.
והצעדים בשטח כבר החלו. כוחות הצבא הטילו כתר על חברון וחלחול, בעוד שהמנהל האזרחי החל להרוס מבנים פלסטיניים בשכונת פרש אל-הווא. במקביל, הודיע השר בצלאל סמוטריץ׳ על הקמת ארבעה מאחזי חווה חדשים בדרום הר חברון.
מנהיגי ישראל מכריזים בגלוי על תוכניות לענישה קולקטיבית ולמעשים שעלולים להוות פשעי מלחמה. תוכניות אלה מהדהדות את הפעולות ההרסניות שביצעה ישראל במסגרת הג׳נוסייד בעזה, ומהוות הסלמה נוספת במסע הטיהור האתני ובפרויקט המחיקה שהיא מקדמת בגדה המערבית: פירוק שיטתי של הקיום הפלסטיני הקולקטיבי, תוך הרחבת ההתנחלויות וביסוס שליטה ישראלית קבועה.
העולם אינו יכול לעמוד מנגד בזמן שישראל ממשיכה במתקפתה על הפלסטינים, ולהמתין עד ששכונות נוספות יתרוקנו מתושביהן ויימחקו, למרות מה שכבר ראינו בעזה ובצפון הגדה המערבית. ממשלות ומוסדות בינלאומיים חייבים לפעול עכשיו כדי למנוע את הפשעים האלה ולהגן על האוכלוסייה הפלסטינית.
Carlos V. de Roux retweeted
La limpieza étnica de Cisjordania ya ha empezado: 20.000 personas son expulsadas de sus viviendas en Hebrón para ser demolidas por el ejército israelí. Pronto las mismas escenas se repetirán en otras ciudades. Dónde está la UE?
Carlos V. de Roux retweeted
El alcalde de Nueva York, @ZohranKMamdani, se convierte en la esperanza de miles de migrantes en Estados Unidos víctimas de Trump y su perverso ICE. Además, lo hace en español para que los suramericanos lo entiendan bien. Un oasis ante tanta perversidad.
Carlos V. de Roux retweeted
Chere Madame Kadja, l’Union Europenne a disposé de plusieurs mois pour identifier des solutions face aux sanctions americaines de la CPI, et les mettre en œuvre.
Au lieu de cela, elle a cherché à apaiser le « prédateur en chef ». Et devinez quoi ? La seule réponse a été une escalade.
L’ère des prédateurs est aussi celle des lâches.
Alors, que faire maintenant ?
Continuer à chercher l’apaisement ? « Négocier » ?
Ou bien prendre des mesures qui s’imposent, en apportant à la CPI le soutien nécessaire à la poursuite de ses activités — par exemple, en mettant en place des systèmes bancaires et de paiement exclusivement européens, fonctionnant uniquement en euros et via des serveurs situés en Europe, ce qui permettrait à l’UE de garantir le financement de la CPI, des ONG et de tous ceux qui collaborent avec la Cour ?
Il n’a jamais suffi de proclamer, avec force, son attachement au droit international et à la justice.
On ne peut ni faire de compromis avec un prédateur, ni chercher à l’apaiser ; car, dans les deux cas, nous finissons tous par figurer à son menu.
EU Member States are serious about protecting the @IntlCrimCourt and a world governed by international law.
In The Hague, I met ICC President Tomoko Akane to convey the EU’s strong support for the Court, its judges, and their work.
The European Council has expressed its deep regret over the U.S. announcement to impose sanctions against the ICC and has urged to reverse them.
The EU will use the next six months for dialogue, to find a solution and explore what more we can do to help the Court.
The Sakharov Prize recognises the ICC’s vital work in giving victims of the gravest crimes a voice. The Court must remain able to pursue justice independently, free from pressure or intimidation.
Carlos V. de Roux retweeted
B’Tselem urgently calls on governments and international institutions to act now, using all means available under international law, to prevent the forcible displacement of Palestinian civilians, collective punishment and extensive unlawful destruction in Hebron. Israeli leaders are openly declaring their intentions, and actions on the ground have already begun.
Following the shooting near Hebron on 23 October, in which two Israeli soldiers were killed, Prime Minister Benjamin Netanyahu and Defense Minister Israel Katz openly announced plans to forcibly displace Palestinian residents and carry out extensive destruction in the area.
In a statement, Prime Minister Benjamin Netanyahu declared: “We will apply in the cities the successful offensive model we implemented in the refugee camps.”
That same model has already displaced more than 33,000 Palestinians in the northern West Bank. Now, Israeli leaders are threatening to bring the same mass displacement and destruction to Hebron.
Implementation has already begun. Israeli forces imposed a cordon on Hebron and Halhul, while the Civil Administration began demolishing Palestinian structures in the neighborhood of Farsh al-Hawa. At the same time, Minister Bezalel Smotrich announced the establishment of four new settlement farming outposts in the South Hebron Hills.
Israeli leaders are openly announcing plans for collective punishment and acts that could constitute war crimes. These plans echo Israel’s devastating operations as part of the genocide in Gaza and mark a further escalation of its ongoing campaign of ethnic cleansing as part of the Elimination Project in the West Bank: the systematic dismantling of Palestinian collective life while expanding settlements and entrenching permanent Israeli control.
The world cannot stand by as Israel continues its assault on Palestinians, waiting for yet more neighborhoods to be emptied and erased before intervening, despite what we have already witnessed in Gaza and the northern West Bank. Governments and international bodies must act now to prevent these crimes and protect Palestinian civilians.
Carlos V. de Roux retweeted
Apoyo total a quienes defienden la misionalidad de la @BibliotecaNalCo, es decir a los manifestantes.
#LaSillaEnVivo | Al menos unas cien personas protestaron frente a la Biblioteca Nacional por la gestión de @yuyadaza y la cancelación del Congreso de Bibliotecas Públicas. 📚
📢Reclaman también dos meses de sueldo atrasados a funcionarios de la Red.
lasillavacia.com/en-vivo/esm…
Carlos V. de Roux retweeted
Salman Rushdie lost sight in one eye in a Islamist terrorist attack. Three brave women from Iran and Afghanistan were blinded under Islamism. I survived three assassination plots of the Islamic Republic on U.S. soil.
Now we stand together in Poland with one question: Why??
The moment I learned that I would be receiving an award in Poland and sharing the stage with Salman Rushdie, I reached out to the organizers with one request: Please allow me to bring women who were blinded under Islamic Ideology onto that stage. Because the real award belongs to them.
Farideh Salavatipour lost both eyes to pellet gunfire during the Woman, Life, Freedom uprising.
Kosar Eftekhari lost one eye when the Islamic Republic shot her in the face with pellets for demanding freedom. And Fahimeh, from Afghanistan, was blinded when her husband threw acid in her face for defending women’s rights.
I want the world to look into their eyes and understand the true cost of normalizing the Islamic Republic, the Taliban, and violent Islamist extremism.
Oppression begins with compulsory hijab, lashes, prison cells, and the systematic humiliation of women. It escalates into torture, mass killings, and executions and public lashes or public hanging. And it does not stop at national borders. These regimes and their networks have also threatened, hunted, and plotted to assassinate their opponents abroad.
Salman Rushdie is a living symbol of how Islamist terrorists reaches far beyond the borders of dictatorships. He was brutally stabbed on American soil and lost sight in one eye. I have survived three plots to kidnap or assassinate me on US soil and I can testify firsthand that the Islamic Republic and other authoritarian regimes use transnational repression to hunt down and silence their opponents abroad.
That is why tonight, I will dedicate my award to brave Freedom Fighters especially these women who were blinded for freedom.
Tomorrow, these extraordinary women will have something rare: an entire one-hour panel to tell their own stories. I will have the honor of interviewing them. Too often, the world speaks about survivors. This time, the world must listen to them.
We also visited Auschwitz together. Standing there, surrounded by the evidence of unimaginable crimes, one truth became painfully clear: “Never again” must never become an empty slogan. We cannot honor the victims of yesterday while turning our backs on those facing atrocities today.
And our solidarity must cross borders.
I have also invited a woman from Africa to stand alongside the women of Iran and Afghanistan, to remind the world that sexual violence is still being used as a weapon of war and repression. Different countries, different forms of brutality, but one shared struggle for dignity, equality, and freedom.
We cannot expect women facing prison, bullets, acid attacks, rape, and execution to defeat these systems of oppression with their bare hands while the rest of the world stands aside.
And here is my message to the world:
South Africa’s apartheid did not fall because its victims fought alone. It fell because courageous people inside the country resisted, and the world joined their struggle.
In the history Poland gave the world Solidarność. Now the women of Iran Afghanistan and Africa need the world to live up to that word.
If the world could unite to help end racial apartheid in South Africa, and end tyranny in Poland, it can unite to end dictatorship everywhere.
The time for solidarity is not after the atrocities. It is NOW.
Carlos V. de Roux retweeted
Con @RafaNietoLoaiza hablamos sobre qué pasaría si no presentan la Ley de Rescate Fiscal.
Carlos V. de Roux retweeted
Desde el comienzo advertí que en la hoja de vida del Canciller @omarbula había problemas. Este asunto de la inconsistencia en títulos de los funcionarios del actual gobierno ya está dejando de ser un asunto de casos aislados para convertirse en generalidad casamacondo.co/investigacion…
Carlos V. de Roux retweeted
Los bodegueros del rebaño siguen en su empeño de deformar lo que hago y digo. Para que no haya duda: tengo profundas diferencias con Iván Cepeda. He criticado una y otra vez su relación con las Farc y su papel en la infame persecución a @AlvaroUribeVel. Hay decenas de columnas y trinos míos en esa dirección. Y trabajé sin descanso para derrotarlo en las pasadas elecciones. El país no hubiera soportado cuatro años más de petrismo. En el Congreso, he controvertido abiertamente con él.
Mis posiciones no podrán borrarlas los fanaticos. Son muchos años de batallas y hechos y están ahí.
Ahora, para explicar con detalle lo que han querido distorsionar: en el proceso legislativo los impedimentos tienen una función constitucional y legal. Buscan garantizar que los congresistas se aparten de discutir y decidir proyectos de ley cuando haya conflictos de interés.
Sin embargo, los impedimentos no pueden ser mecanismos para impedir que los adversarios políticos debatan y voten. Los impedimentos no son, no deben ser, instrumentos políticos para silenciar a los contradictores. Usarlos con ese propósito no solo es contrario al espíritu de la norma sino además es antidemocrático y va en contra de la naturaleza misma del Congreso, un espacio de deliberación argumentativa entre contrarios, donde se pueden y se deben expresar las más distintas y contradictorias posiciones. Por eso, cada impedimento debe evaluarse con rigor jurídico, a partir de las circunstancias concretas de cada parlamentario y cada ley que vaya discutirse. Los impedimentos no pueden usarse para que Cepeda, o cualquier otro congresista, opine o vote. Quedó visto que la extrema derecha no quiere que lo haga y, del lado de la extrema izquierda, hay muchos que quisieran que sus contradictores no lo hiciéramos. Pero eso es precisamente lo opuesto a lo que busca la democracia y a la razón de existir del Congreso.
El argumento de que Cepeda o Zuleta estaban "impedidos" para deliberar y votar el proyecto de ley de sometimiento porque participaron en diálogos con grupos violentos constituye, además, un pésimo antecedente. ¿En adelante un congresista debe declararse impedido porque en el pasado estudió o trabajó sobre una materia que desarrolla un proyecto de ley? Es una soberana tontería que impediría que precisamente quienes tienen alguna experiencia o conocimiento de una materia pueda participar en la redacción y votación de esos proyectos.
En una democracia siempre debe actuarse respetando las minorías y sus derechos. Y cuando se es mayoría hay que decidir considerando la forma en que quisiéramos que nos trataran si fuéramos minoría. Una regla ética y política que, desafortunadamente, se olvida con frecuencia.
Una reflexión final: los bodegueros y fanáticos de extrema derecha se comportan como los de la extrema izquierda que tanto dicen combatir. A veces peor
Carlos V. de Roux retweeted
Was the stunned silence at the end of NAZA's screening our discomfort at the soldier who readily confessed that Israel had committed a “genocide” in Gaza – and that from the outset his goal, and that of everyone he worked with, was to kill as many Palestinians as they could get away with.
In his words, he personally used Israel’s military AI systems to oversee the killing of “thousands” of Palestinians. He called this period of his military career “insanely fun”.
Another interviewee who was responsible for the mass-murder of Palestinians observed that, not only was he serving in Israel’s most prestigious intelligence unit, 8200, but that he had secured one of the unit’s most prized jobs. He noted how envious other officers were of his position in the automated killing machine.
Was the stunned silence our revulsion at the fact that interviewee after interviewee rationalised their participation in the slaughter and maiming of many tens of thousands Gaza’s children with variations of the excuse “I was just following orders”? One called himself a “small cog” in the machinery of murder.
Was the stunned silence our unease at the participant who noted that he had been raised to hate Germans because of the Holocaust, but then admitted that he was now struggling to see the difference between what the Nazis did and what he had done in Gaza?
Was the stunned silence borne of audience recognition that AI’s frictionless, impersonal acts of surveillance, target selection and execution in Gaza are already being rolled out much closer to home?
That clever, career-minded, obedient young people, just like the ones who engineered Israel’s AI system of absolute control, of inescapable surveillance, of unfeeling murder are designing the same automated system of judge, jury and executioner for us?
What we see on the screen is the prototype for a new kind of AI-enhanced security state, one that will serve as a Pitiless Panopticon in which we are all prisoners. One where even the democratic pretence of rulers being accountable to the ruled collapses.
This is an extract from my latest article NAZA is not just about Israel and Gaza. It’s about the evil lurking in us all. Find a link to the rest in the reply post below ⬇️
Carlos V. de Roux retweeted
The situation in the Occupied Palestinian Territory is out of control.
In Gaza, essential aid is still being severely restricted by Israel.
In the occupied West Bank, Palestinians continue to suffer daily attacks by Israeli settlers and journalists & diplomats are being attacked.
There must be a credible political path towards lasting peace, ending the occupation and realizing a two-State solution, with Israel & Palestine living side by side in peace & security.
Carlos V. de Roux retweeted
Esto es increíble, definitivamente el que manda es el asesor de Abelardo, el señor sin ética.































