En un país donde la violencia ejercida por la extrema izquierda, lo valiente es ser de derecha.
Estos son los pendejos q se tomaron el puente y no dejaban pasar a la gente, linda calidad de alumnos tiene la @Uach se les ven las caras ahora @PDI_LosRios y @CarabLosRios q hagan lo suyo, tu tb @VickyCarrasco20 #Valdivia #valdiviacl
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El comentario de Giorgia Meloni 🇮🇹
sobre el resultado de las elecciones 🗳️
de medio término en EE.UU. 🇺🇸.
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Primero: era un webeo al comediante Lucho Miranda por sus editoriales en Somos Fabulosos de inspiración "izquierdista" a las que hemos reaccionado con anterioridad.
Acá una en particular: youtube.com/shorts/DtmF-aHa7…
Segundo: Para proceder penalmente, debe haberse cometido un delito, como por ejemplo: asesinar a una persona. Ustedes lo saben bien.
unavailable
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El Teniente de Carabineros don Hernán Merino Correa, falleció baleado por gendarmes argentinos que penetraron la zona de Laguna del Desierto el 6 de noviembre de 1965.
@Carabdechile
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🇦🇶🇨🇱 | Hoy, viernes 6 de Noviembre, durante una conversación con un oficial del "Magellan Discoverer" de Antartica21, atracado en Punta Arenas, revisaba un track desde Falklands a Ushuaia programado. No problem! me dijo 🤝
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Un día como hoy hace 61 años, el teniente de @Carabdechile HERNAN MERINO CORREA fue asesinado por gendarmes argentinos mientras resguardaba la soberanía nacional en la laguna del desierto.
Años más tarde, en 1994 se le entregó ese terreno a Argentina.
Honor y Gloria a los que por la
Patria mueren.
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🇦🇶🇨🇱 | Se espera que la nueva pista del Aeródromo Teniente Rodolfo Marsh, debería estar entregada en Marzo de 2027.
Esta infraestructura potenciara el turismo Chileno Antártico, que generan US$250 millones de dólares para la Región de Magallanes por temporada
Y hoy se está construyendo el puente de Chacao, el puente colgante más grande de Latinoamérica para unir la gran isla de chiloe con el continente 🇨🇱.
Hay además un aspecto de Chiloé que suele desaparecer por completo del relato nacional chileno posterior.
Desde 1767, el archipiélago dependía directamente del Virreinato del Perú y no de la Capitanía General de Chile. Lima se ocupaba de su administración estratégica y de su defensa. Esa situación perduró hasta las guerras de emancipación y Chiloé no fue incorporada a la República de Chile hasta 1826.
Y no se trató simplemente de una guarnición española aislada que se negara durante unos años a reconocer la nueva situación. Chiloé se convirtió en uno de los grandes bastiones de la resistencia monárquica frente a los criollos sediciosos de Santiago. Su sociedad, profundamente tradicional, permaneció mayoritariamente fiel a la Corona y proporcionó hombres, barcos y unidades militares a la causa de la legitimidad.
Los chilotes no se limitaron a defender sus islas. Combatieron en Chile y también en el Perú. El Batallón de Voluntarios de Castro fue enviado al Alto Perú y terminó combatiendo hasta la última gran batalla de la monarquía española en Sudamérica: Ayacucho, en diciembre de 1824, donde fue prácticamente destruido.
Y aquí aparece un detalle que desmonta otra simplificación habitual. El ejército realista de Ayacucho no era una expedición compuesta principalmente por españoles llegados de la Península. De unos 6.900 hombres, apenas alrededor de 500 eran peninsulares. La inmensa mayoría eran americanos que combatían bajo las banderas del rey.
Chiloé formaba parte de ese mundo. No era simplemente «Chile ocupado por España», como gusta presentarlo la mitología nacional posterior, sino una sociedad hispanoamericana que durante años rechazó el proyecto revolucionario nacido en Santiago y defendió su antigua legitimidad política.
Por eso las expediciones republicanas contra el archipiélago encontraron una resistencia tan obstinada. Cochrane fracasó en 1820. Freire volvió a fracasar en 1824, derrotado en Mocopulli por fuerzas chilotas muy inferiores. Solo en 1826, después de dieciséis años de guerra en Hispanoamérica y cuando prácticamente toda la estructura monárquica continental había desaparecido, Chiloé capituló mediante el Tratado de Tantauco.
Así que cuando se habla de Chiloé conviene recordar que su historia no comienza con su incorporación a Chile.
Durante aquellos años fue, literalmente, uno de los últimos lugares de América donde todavía se gritaba: «¡Viva el Rey!».
Por eso me indigna especialmente cuando algún argentino malnacido cree insultar a un chileno llamándolo «chilote». A mí me honraría que me llamasen así. Pocas palabras evocan, en toda la historia americana, una tradición semejante de coraje, dignidad y fidelidad: la de aquellos hombres de unas islas perdidas en el fin del mundo que, cuando casi todo se había derrumbado a su alrededor, permanecieron fieles hasta el último momento a aquello en lo que creían.















