
ALT La portada de Dawson Felpa. Aparece un osito de peluche con gabardina y sombrero fedora fumando. En el suelo, a tiza, está dibujada la silueta de un conejo y restos de algodón. De fondo de ve la ciudad, con carteles de bar de alterne y luces de neón.

ALT La Ciudad de los Olvidados. El lugar al que van los peluches cuando sus dueños dejan de pensar en ellos como alguien y los perciben como algo. Un escenario decadente y triste, lleno de almas rotas dispuestas a cualquier cosa por un abrazo, un trago que les haga olvidar o una dosis de Dulces Sueños, una droga que huele a suavizante. A las afueras, en la zona más pobre de la ciudad, un cartel reza: «Si te encuentras perdido, llama a Dawson Felpa, investigador privado». La fotografía que acompaña al cartel muestra a un osito de peluche con el ceño fruncido y actitud desafiante. Pero ¿cuán duro puede ser un detective cuando está relleno de algodón? «Dawson Felpa» es una novela negra diferente. La protagonizan peluches rotos, dolidos, cuya inocencia se ha quedado atrás para poder sobrevivir. Dawson no es una excepción. Alejado del prototipo Hollywoodiense del detective machista y alcohólico, Felpa nos muestra un alma frágil expuesta a horrores que ningún peluche debería contemplar.


























