En un universo paralelo, los K al igual que Lula dejaban la economía sin romper y hoy tenían a todos los ñoños republicanos de su lado y éramos un país que banca a Maduro y a Hamas.
Por eso todos los días agradezco que hayan sido tan forros de arruinar la economía.
"Lograste tres doctorados, sos un referente cultural y un gran lider en tu área de desempeño, pero te llevás los muebles por delante, pedazo de bolastristes" y tratan de mostrarlo como que no fuera darse corte y creerse mil. En fin.
Es muy gracioso lo del prompt "reíte de vos mismo, forro" porque es la exhibición sin pudor de cómo el chatGPT te dora la píldora haciéndote creer grandioso. Lo aprovechan todos para el virtue signaling usando la guarnición de malas palabras como disfraz de Halloween.
Se quedaron con las ganas de que se muriera Grillo para tener un muerto, pero en estos años no tuvieron ni siquiera un Maldonado.
La idea de "Proyecto de País" es una de las peores ideas del peronismo. Y el radicalismo es una agrupación tan poco imaginativa que solo puede balbucear esas ideas fascistas rellenándolas con estupideces.
¿Siempre que eligió Lula cayó la bolsa en Brasil como hoy o en este caso es porque se lo percibe más radicalizado o por ser más viejo?
John Wilkes Booth retweeted
Necesito un favor. ¿Podéis clicar aquí y retuitear? No hace falta que leáis la entrevista, me basta con que tenga muchos clics. Y se mueva. Lo digo porque en un futuro me gustaría volver a trabajar ( cuando esté curada).
elmundo.es/papel/lideres/202…
Si no existieran estas negaciones tan obstinadas de cómo se comportan los seres humanos cuando la ley obliga a no matarse por la comida (v.g. "mercado") los libertarios nunca habrían surgido.
John Wilkes Booth retweeted
Hay algo que me parece importante entender cuando se habla del bienestar que muchos argentinos recuerdan de los años del kirchnerismo y de las dificultades que hoy enfrentan tantas familias para llegar a fin de mes.
Es algo sobre lo que me han preguntado mucho los periodistas en estas últimas semanas, y creo que vale la pena explicar con un espíritu pedagógico, no confrontativo.
La realidad es que una parte importante de aquel bienestar era, sencillamente, insostenible.
Los subsidios a los servicios públicos, las jubilaciones y pensiones otorgadas sin contribuciones suficientes y otras transferencias del Estado permitían sostener un nivel de consumo superior al que la economía podía financiar de manera permanente.
¿Cómo se pagaba la diferencia? Con déficits fiscales financiados con deuda (es decir, comprometiendo ingresos de las generaciones futuras), con emisión monetaria (y su contrapartida, la inflación, uno de los impuestos más regresivos) y con consumo de activos: reservas internacionales que se evaporaban, infraestructura que se deterioraba y bienes de capital que no se reponían por falta de inversión.
Pensemos por un momento en una familia. ¿Qué diríamos de alguien que, durante años, mantiene un nivel de vida superior al que permiten sus ingresos, endeudándose, gastando sus ahorros y vendiendo los activos familiares acumulados durante décadas?
Seguramente, que está viviendo una ficción. Y que, tarde o temprano, esa ficción se termina.
Bueno, eso es, en buena medida, lo que ocurrió en la Argentina.
Cuando hoy muchas familias sienten que no llegan a fin de mes porque tienen que pagar una proporción mayor del costo de los servicios públicos, o porque el Estado ya no puede seguir financiando determinados beneficios, están experimentando, al menos en parte, las consecuencias de haber vivido durante años con un nivel de consumo que no era sostenible.
Y acá está el punto central: no es que antes éramos más ricos y ahora somos más pobres. Es que una buena parte de aquella prosperidad se financiaba consumiendo ingresos futuros y patrimonio acumulado.
Por supuesto, el ajuste tiene costos, y esos costos no siempre se distribuyen de manera uniforme. Pero tampoco podemos confundir la eliminación de un desequilibrio con la causa del desequilibrio.
El verdadero desafío no es volver a un nivel de vida financiado con deuda y consumo de activos, sino construir uno que podamos sostener con nuestros propios ingresos.
Y eso requiere inversión, productividad y crecimiento.
No hay atajos.
El progresismo es como el chiste (real) de la lista de whatsapp en la que uno tira "¿hacemos pizza o asado?" y empiezan a caer los mensajes "yo me sumo a lo que diga la mayoría". Y entonces todo se dirime entre los más barricada.
La reacción de resentimiento automático de los kirchneristas ante la definición de la Liendo de que el kirchnerismo es básicamente resentimiento es un poco
Me arrepiento mucho de no haber valorado debidamente a Blondie en su momento. Pero la verdad que nunca es tarde.
John Wilkes Booth retweeted
la bota a veces existe. el problema del resentido es que, aunque la desigualdad sea real, solo mira lo que le sacaron y no lo que puede hacer. esa falta lo precede, lo define y lo limita. lo grave es cuando se vuelve identidad: ya no quiere sacarse la bota, quiere ponérsela a otro
Replying to @cenitalcom
No entiendo... Resentimiento como algo bueno o como algo malo? Su ejemplo de la bota me confunde. @liendovictoria
Uno de los síntomas más inmediatos de ser un chantapufi es la atribución de causalidades a la ligera.
Vivimos en una sociedad que te recomienda ir a terapia para gestionar el estrés, meditar para tolerar la presión y hacer ejercicio para reducir la ansiedad. Pero si te manifiestas contra el sistema que te lleva a ese sufrimiento entonces eres un radical de ultra izquierda. Se patologiza el malestar pero no permiten que cuestionemos el modelo de vida que lo genera.
Recíprocamente, el economista progre Nico Ajzenman en su substack "Esto no es economía" hace poco posteaba "¿por qué los pobres votan *A QUIEN NO LES CONVIENE*?" refiriéndose al voto a la derecha. La premisa menos probada de la historia.

















