“Cerremos esta puerta.
Lentas, despacio, que nuestras ropas caigan
como de sí mismos se desnudarían dioses.
Y nosotros lo somos, aunque humanos”.
José Saramago
Me apago sin ruido,
sin llama que alarme,
sólo este cansancio dulce
de esperarte tanto,
que ya no sé si te espero
o me espero a mí misma
en el umbral de tu ausencia.
Morir así, tan suave,
tan sin prisa,
tan casi una caricia
que me borra.
💜
Yo quiero que te quedes cuando todo está bien, pero también cuando algo anda mal. Quiero que no tengas miedo exponer tus sentimientos y que no cuides tanto tu coraza. Quiero que me elijas a pesar de todo y por encima de todo, que yo también lo estoy haciendo.
Noviembre llega con una mezcla de cierre y expectativas, que sea pausa para ordenar lo pendiente, revisar metas y soltar lo que ya no nos aporta nada.
Noviembre no tiene que ser un mes gris, puede ser el momento de cerrar bien para abrir mejor.
Tenemos un vínculo que sólo yo sostengo, a veces me pregunto si será una costumbre que no quiero dejar; lo cierto es que sostener sola algo fue de dos, cansa.
Quizá soltar no sea traicionar lo que hay o hubo, sino dejar ir lo que ya no está.

















