En 1969, a sus 90 años, Elizabeth Cotten subió al escenario del programa "Guitar Guitar" y ejecutó "Vestapol" sin perder ni un solo compás.
Su historia es la de una autodidacta que, siendo zurda en un mundo diseñado para diestros, tomó la guitarra de su hermano mayor y la volteó.
Sin saberlo, estaba inventando un lenguaje nuevo: al haber empezado con un banjo con las cuerdas invertidas, su estilo de fingerpicking desafió toda la tradición musical, usando el pulgar para las melodías agudas y los dedos para las líneas de bajo.
Así, reescribió las reglas del folk y el blues desde la intimidad de su propia cocina, para ser descubierta por el mundo cuando la mayoría ya se habría retirado.
America is and will always be an imperfect place. But without it, the world would be worse. It is a nation worth improving and an ideal still maturing.
This is my love-song to a dream: