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Este sábado nos juntamos a zapar, como lo hacemos siempre para celebrar la amistad desde hace 40 años ,con las dos bandas que salieron de ese grupete , " 1966 Rok" y "La 40 y Pico" .
A las 22hs en el C.C. Tita Merello , calle 838 n° 2184, Quilmes.
Los esperamos!!
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Replying to @plug_punk
No cambié nada, cambiale las pilas al aparatito jajaja
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Los espero esta noche para un nuevo Episodio de #ListenUp , se viene el 169 📻🎶🎵
Porque tenemos música, y sabemos cómo usarla ...
Hoy es #JuevesDeListenUp 🙌🏼
⏰22hs
📻 @LaPlugAndPlay
💻 radioplugandplay.com.ar
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De nuevo tocó ir a trabajar al mar, a veces no me puedo quejar de la vida.
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Halloween wouldn’t be complete without Type O Negative. 🖤💚
“Black No. 1” is the ultimate soundtrack for a dark October night.
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El papa llegando a Argentina solo para ver la final de la B Nacional viendo que lo cancelaron porque venia el.
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Estas Frutas Congeladas, Frutillas y frutos rojos Son todo lo que esta bien, además te las traen a domicilio, César, el Vendedor de mi zona, es un Capo total, si les sirve les paso el dato al DM
Precio
Kilo de frutilla congelada, seleccionada, lavadas, sin lo verde, lista para usar $8000
Kilo de frutos rojos
Arandanos
Moras y Frutillas
$11.500
Pagando en efectivo cash 10% de descuento
Ademas tiene un montón de otras frutas y productos congelados y pulpa natural para postres y helados.
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Oigo el crujido del cráneo antes de que me salpique la sangre.
Sofoco un grito y retrocedo hacia la acera. Uno de mis tacones tropieza con el bordillo y tengo que agarrarme al poste de una señal de «Prohibido aparcar» para no caerme.
El hombre estaba justo delante de mí hace cuestión de segundos. Estábamos entre un grupo de gente que esperaba a que cambiara el semáforo, cuando él bajó a la calzada antes de tiempo y fue arrollado por un camión. Hice un gesto para detenerlo, pero me quedé solamente con aire entre las manos mientras él caía. Cerré los ojos antes de que la cabeza desapareciera bajo la rueda, pero oí el ruido que hizo al reventar, como de descorchar una botella de champán.
Fue culpa suya, por ir mirando distraídamente el móvil, quizá como consecuencia de haber cruzado muchas veces la misma calle sin incidentes. Muerte por rutina.
La gente mira boquiabierta, pero nadie grita. El hombre que viajaba en el asiento del acompañante salta de inmediato del camión a la calzada y se arrodilla junto al cadáver. Me alejo de la escena, mientras varias personas corren a ayudar. No necesito mirar al hombre tendido bajo la rueda para saber que no ha sobrevivido. Me basta ver mi blusa, que antes era blanca y ahora está salpicada de sangre, para comprender que un coche fúnebre sería más útil que una ambulancia.
Doy media vuelta para dejar atrás el accidente —y encontrar un lugar donde respirar—, pero ahora el semáforo indica que ya se puede pasar y me resulta imposible remontar a contracorriente el río humano de Manhattan. Algunos ni siquiera levantan la vista de las pantallas de sus móviles mientras pasan por delante del hombre muerto. Renuncio a tratar de moverme y espero a que pase la mayor parte de la gente. Vuelvo la vista al lugar de los hechos, esforzándome para no mirar directamente al cadáver. El conductor del camión está ahora detrás del vehículo, con los ojos desorbitados, hablando por teléfono. Tres o tal vez cuatro personas están ayudando. Otros se han acercado por curiosidad morbosa y filman la truculenta escena con sus móviles.
Si todavía viviera en Virginia, todo esto se desarrollaría de una manera completamente diferente. El movimiento de la calle se detendría. Habría pánico, gritos y, en cuestión de minutos, llegaría un equipo de prensa al lugar del accidente. Pero aquí, en Manhattan, un peatón arrollado por un vehículo es algo tan frecuente que no pasa de ser una molestia. Un retraso en el tráfico para algunos, una prenda de ropa arruinada para otros… Sucede tan a menudo que probablemente ni siquiera aparecerá en los periódicos.
Por mucho que me indigne la indiferencia de alguna gente de esta ciudad, fue precisamente por eso por lo que vine hace diez años. La gente como yo se siente a gusto en ciudades superpobladas. Aquí el estado de mi vida no le interesa a nadie. Hay muchísima gente con historias mucho más tristes que la mía.
Aquí soy invisible. No existo. Manhattan está demasiado atestada de gente para que yo le pueda importar una mierda, y me encanta por eso.
—¿Te has hecho daño?
Levanto la vista para mirar al hombre que me está tocando un brazo y me observa la blusa. Se le nota una preocupación sincera mientras me mira de arriba abajo, valorando posibles lesiones. Por su reacción deduzco que no es un neoyorquino de pura cepa. Puede que ahora viva en la ciudad, pero su lugar de procedencia —sea cual sea— no debe de haberlo vapuleado hasta privarlo por completo de empatía.
—¿Te has hecho daño? —repite el desconocido, mirándome esta vez a los ojos.
—No. La sangre no es mía. Estaba al lado de él cuando…
Me interrumpo. «Acabo de ver morir a un hombre». Estaba tan cerca que su sangre me ha salpicado.
Verity. La sombra de un engaño, de Colleen Hoover.
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Uhhhh no sabía que 2 minutos había hecho "bienvenidos al tren"
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Programon Brother
Abrazo grande 💪🏻🥃❤️
























