Un verbo crudo
a la deriva
entre sus piernas ignotas.
una secreta batalla
que gustosamente pierdo,
sin finales escritos,
con humedades inciertas,
tomo mi trofeo entre
la piel del destino y la eternidad.
En el corazón de la oscuridad, las sombras se alimentan de los restos de la luz, como cuervos que picotean los huesos de un día muerto. El silencio es un abismo que traga los gritos, y el tiempo gotea veneno sobre las heridas abiertas del alma.
Soy el eterno fuego que no grita, que no estalla, el que arde en silencio debajo de la piel, el que te consume lento,
y te deja en cenizas cuando crees que estás bien. No necesito gritos ni explosiones de luz, mi llama es más oscura, más honda, más cruel.
Resucitaste en las sombras más hondas, hacia un abismo que te reconocía,
tus ojos se abrieron como dos fosas
y supe entonces del milagro,
no te devolví la vida que habías perdido,
te di la mía
para que ardas para siempre
en mis tinieblas que ahora tienen tu forma.
Contigo, en la tormenta y el vicio,
me hundo sin miedo y sin juicio,
tu boca es el vino que embriaga,
tu piel el refugio que apaga
el rayo, el deseo y el frío.
Sus puntos cardinales se hicieron adictos a mi boca,
norte, sur, este y oeste se rindieron sin pelea, cada brújula perdida encontraba en mis labios
el mapa que guiaba su deseo hasta el alba.
Se perdían en el sabor, en la curva de mi aliento,
y ya no querían volver.
FUGITIVO retweeted
Un pájaro canta a lo lejos.
como un presagio inesperado,
una ilusión desnuda,
como un deseo inevitable.
Nos vamos despidiendo cada día de emociones oxidadas, de recuerdos difusos, de corazones inciertos, de todo lo que atenta contra nuestra paz.







