hay algo peor que las mesas de cuatro en el tren, menudo límite a la intimidad, qué violación del espacio personal, un ataque contra la individualidad y la estética
Leer a Dostoievski es recordar que el ser humano no se divide entre buenos y malos, sino entre quienes se atreven a mirar su oscuridad y quienes pasan la vida huyendo de ella.
El mayor combate electoral (y el más encarnizado) se está librando en las redes sociales. Hace unos años (no tantos) cuando estudiaba ciencias políticas en la facultad, este modo de comunicación política era residual. Lo más llamativo quizás sea la ausencia de moderadores/filtros
Pero muy efectivo para evitar el pensamiento crítico. La excesiva rapidez de mensajes contradictorios hace que no podamos valorar, contraargumentar, exponer razonamientos.