Si haces el mínimo ruido te castigaré, bebé.
—le advirtió, rindiéndose ante las acciones del menor como siempre hacía y caminó con él en brazos hasta apoyarlo contra una pared, subiendo de tono sus besos y la forma en que lo tocaba también.—
Vamos a despertar a los niños...
—siguió dando excusas pero también seguía correspondiendo los besos, apretando más sus muslos a la vez que mordía los labios de su esposo.—

