Levanté la vista y ahí estaba ella, y bastaron unos segundos, solo dos o tres, los justos para enamorarse de aquella loca malhumorada con los ojos más bonitos que he visto jamás.
Su recuerdo aún manipula mis pensamientos y emociones.
Cuando me expone a sentirme en ocasiones tan vulnerable al punto de poder encontrar incluso refugio en la melancólica.
"El amor es una quimera de un solo sentido como una flecha, que sólo tiene una punta, no dos. ¿Cuándo ha visto usted una flecha que vaya y venga? El amor es para darlo, no para pedirlo. No pida amor. Delo, si tiene. Y si no, pues no".
Fernando Vallejo